NUEVAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN DE LA COMUNICACIÓN: POSIBILIDADES Y LIMITACIONES
UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA NACIONAL

Muchas veces la aparición de un nuevo recurso trae consigo instancias de debate referidas a cómo trabajar con él. Este debate fue muy intenso con la irrupción de la computadora, y actualmente lo es con la aplicación de las Nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación a los procesos de Enseñanza – Aprendizaje.
No se trata de cuestionar si las computadoras son buenas para la enseñanza, o si la Internet facilita a los alumnos a aprender. Tales alternativas representan una forma de concebir la Tecnología que debe ser replanteada. Y, así, como los recursos tradicionales que se utilizan en el aula, pueden aplicarse bien o mal, tienen sus ventajas y limitaciones; lo esencial es saber cómo, quién y con qué fines se los utiliza.
La familiaridad que las personas tienen con ciertos objetos, materiales y prácticas, vuelve relativamente invisibles su condición de “tecnologías”.
En general no se advierte que su utilización implica elecciones deliberadas. Simplemente pasaron a formar parte de la vida cotidiana. En cambio, las Nuevas Tecnologías, como las computadoras y sus programas, la Internet, resultan algo fuera de lo común; y por lo tanto, son extrañas, incomprensibles y a veces incluso amenazadoras.
Bill Gates (2) sostiene al respecto:

“Existe el temor, expresado a menudo, de que la tecnología reemplace a los profesores. Pero puedo decir enfática e inequívocamente QUE NO LOS SUSTITUIRÁ, La autopista de la información no sustituirá ni desplazará a ninguno de los talentos educativos humanos que se necesiten para los retos futuros: profesores motivados, administradores creativos, padres implicados y, por supuesto, estudiantes diligentes. Sin embargo, el papel futuro de los profesores pivoteará sobre la tecnología.”

Consecuentemente, y aunque la sociedad ya no las ponga en discusión, representan un problema de características propias y singulares.
De esta manera, las nuevas tecnologías se han convertido en un problema educativo. Las instituciones escolares y los miembros que las conforman, no pueden decidir que las tecnologías sean o no relevantes para la educación.

En palabras de Bartolomé Pina (3):


“Los ordenadores, el vídeo y todas esas prometidas maravillas tecnológicas no entran en la escuela o en el bachillerato por ser o no excelentes instrumentos que ayudan a mejorar la docencia. No entran porque los profesores los deseen o porque sea una buena idea comprarlos. Entran porque están ahí y porque a esos profesores y alumnos les ha tocado vivir en una sociedad tecnológica y audiovisual, en el comienzo del siglo XXI”.

El cambio tecnológico implica un marco que abarca lo que se elige y lo que no se elige, lo que se espera y lo que no se espera, lo que se necesita y lo que no se necesita. Para bien o para mal, las nuevas tecnologías se tornarán imprescindibles para la práctica docente, y por ello, es indispensable capacitar a los educadores, para afrontar esta nueva situación, de la mejor manera posible.
Jaim Etcheverry (4), actual rector de la Universidad de Buenos Aires, afirma que:

“Se asignan abultados presupuestos para inversiones en hardware (los equipos de computación) y en la actualización del software (los programas que hacen funcionar las máquinas). A lo que se presta escasa o nula atención es al humanware, es decir, a las personas que enseñan.”