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lo que respecta al entorno, muchas cuestiones de acceso tienen
que ver con el diseño de la interfaz. Aunque las interfaces
actuales, basadas en íconos gráficos, menús
que se despliegan y analogías con objetos físicos,
resultan más intuitivas y requieren un conocimiento codificado
menos específico, la utilización eficaz todavía
demanda una cierta cantidad de recursos, procedimientos y convenciones
basadas en la experiencia, que no todos conocen. Y la divulgación
del conocimiento tácito sobre los recursos, los procedimientos
y las convenciones se produce por lo general dentro de las comunidades
que ya tienen acceso a la Red y un contexto para interpretarlos.
Los cambios en los sistemas operativos, las nuevas versiones de
programas y demás avances tecnológicos se producen
con tal rapidez, que una persona que no está en línea
con cierta frecuencia, puede descubrir en un determinado momento
que sus conocimientos han quedado obsoletos y que apenas logra
entender lo que está ocurriendo.
En la actualidad, los software pueden adaptarse en gran medida
a las necesidades individuales, pero no totalmente, ya que sus
diseñadores parten de ciertas suposiciones y decisiones
básicas sobre la resolución de problemas y las probables
necesidades de los usuarios, privilegiando así inevitablemente
ciertas formas de pensar sobre otras.
El diseño básico de la Web está basado en
la idea de Hipertexto, es decir, un conjunto de recursos de información,
que en la actualidad comprende millones de páginas, conectados
por enlaces, que mediante links conectan un sitio con otros, generalmente
de una manera no lineal y sin seguir una jerarquía. Parte
de la fascinación que genera la Web tiene que ver con esa
estructura que evoluciona continuamente; sin embargo, en la práctica,
los usuarios, en especial los principiantes, viven la experiencia
de perderse, de no lograr ubicar información que ya habían
encontrado, o simplemente de verse abrumados por la cantidad de
información disponible. Diferentes usuarios presentan distintas
vivencias con respecto a la estructura de hiperenlaces de la Web,
algunos pueden trabajar con líneas de asociación
tanto laterales como lineales que a otros les resultan confusas
y opuestas a lo que les dicta su intuición.
Habitar un entorno tan complejo significa soportar una gran incertidumbre.
Ésta es una cuestión no sólo derivada del
aprendizaje y la experiencia, sino también de la confianza
y actitud; el mismo entorno que para algunos puede resultar caótico
y angustiante, para otros es fascinante y alentador.
Otra característica principal de la Web es su capacidad
multimedial, y esto presenta otra discordancia. Para quienes ya
tienen destrezas desarrolladas en entornos de computación
y manejan gráficos, videos y sonido, esta capacidad genera
grandes posibilidades, creando la habilidad de diseñar
estrategias tácitas para filtrar y seleccionar la información.
A estos usuarios expertos tal vez les resulte difícil apreciar
lo angustiante que puede ser el desafío para los principiantes
y para aquellos que por alguna razón se sienten intimidados
por las nuevas tecnologías.
En otras palabras, éste es otro dilema del acceso: lo que
se podría hacer para estimular la participación
de algunos, puede inhibir la participación de otros.
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