| El
desafío de proporcionar acceso técnico es una meta
importantísima, y nada fácil de llevar a cabo. Teniendo
en cuenta que en muchas zonas del país carecen de servicio
telefónico y electricidad, y que el índice de analfabetismo
sigue siendo increíblemente alto en algunas regiones, la
idea de que todos puedan conectarse y navegar en los sitios de
la World Wide Web es muy poco realista. La obsesión por
conectarse es uno de los muchos lujos con los que una gran cantidad
de personas en el mundo no pueden soñar.
Lamentablemente, las expectativas que se pensaban alcanzar con
la creación del portal Educ.ar de poder conectar a todas
las escuelas del país y llegar a un público de 12
millones de personas, parecen hoy muy lejanas. Las nuevas autoridades
del Ministerio de Educación analizan caminos para reducir
los gastos y se plantean metas muchos más acotadas.
Como sostiene el vicepresidente de Educ.ar, Osvaldo Siseles (7),
en un reportaje publicado por el diario Clarín:
“El
objetivo principal es reducir costos y adecuarlos a la situación
actual”
Sin
embargo, en el mismo reportaje, el funcionario concluye:
“Educ.ar
no tuvo el desarrollo que se pensaba cuando se lanzó.
Pero hay mucho trabajo hecho y estamos viendo como seguir adelante
con un proyecto compatible con la Argentina del 2002”.
Para
las escuelas de bajos recursos estas opciones son particularmente
despiadadas. En edificios arruinados o deficientes, será
más costoso suministrar cableados, conexiones técnicas
y computadoras. Tales establecimientos no cuentan con medios suficientes
para cubrir sus necesidades más básicas, por lo
que los fondos se requieren con mayor urgencia para fines más
prácticos. Paradójicamente, son estas instituciones
las que más necesitan recursos tecnológicos, debido
a que, una de las únicas posibilidades de acceso de los
alumnos de clases sociales más humildes, es a través
de ellas, y si éstas no los brindan, la marginación
a la que quedarán sometidos será cada vez mayor.
Además, aún cuando se realiza una inversión
significativa para instalar un sistema técnico básico,
se debe tener en cuenta que, tan pronto empieza a funcionar surgen
innovaciones que los superan. Siendo inevitable que haya un desajuste
entre lo que tienen y pueden afrontar la mayoría de los
usuarios y lo que podrá aprovechar un pequeño grupo
que goza de mayores privilegios. Intentar que todos los ciudadanos,
o gran parte de ellos, tengan al menos un nivel de acceso mínimo
común es un objetivo social admirable, que no debe abandonarse,
a pesar de las dificultades. El intento de poder conectar a la
Red a muchas escuelas, junto a la formación de los docentes
en la utilización de este nuevo recurso debe ser prioritario.
Tener equipo técnico no resulta beneficioso, si los docentes
y los alumnos no saben utilizarlos. La capacitación para
lograr un uso eficaz de las nuevas tecnologías debe formar
parte de cualquier programa de acceso. Sin embargo, adquirir las
técnicas de acceso, probablemente sea una sola parte del
problema, y tal vez, no precisamente la que supone el mayor desafío.
Hay predisposiciones y actitudes personales que también
determinan el uso eficiente y es posible que éstas sean
más difíciles de desarrollar simplemente mediante
cursos.
Hay personas que no toleran demasiado la incertidumbre, el ensayo
y el error, y para ellas tal vez sea más factible adquirir
las destrezas necesarias en un contexto conocido, donde se sientan
cómodas, como puede ser la propia institución en
la que se desenvuelven.
|